Introducción


El cocker spaniel inglés forma parte de la familia de los spaniels, siendo el más pequeño de ésta.
Aunque nacieron como perros de caza hoy en día se utilizan también como perros de compañía, por su tamaño medio-pequeño, su gran capacidad de adaptación a diversos ambientes, su mirada lánguida y zalamera, y por su gran belleza y elegancia; por todo ello ha conquistado multitud de corazones.

Nos encontramos ante un pequeño perro de temperamento muy dinámico, lleno de vida y al cual le encanta disfrutar de la compañía de su amo con largos paseos por el campo, sobre todo si hay algún riachuelo cerca; es prácticamente incansable y podría correr durante horas en estado de pura felicidad.
No debemos dejarnos influenciar por la famosa "mirada de cocker" que nuestro cachorro sabrá utilizar para fulminarnos y así finalmente ceder a todos sus caprichos, ya que puede darse el caso de que se vuelvan un poco dominantes.
El cocker posee una mezcla irresistible de independencia que le permite encontrarse como en casa en cualquier parte, y un apego que le conduce a solicitar constantemente a su dueño.
Por todo lo mencionado anteriormente el cocker resulta el compañero ideal para aquellas personas que lleven una vida muy activa.

¿Podría usted tener un cocker?

1.) ¿Es usted un amante del deporte, capaz de compartir carreras y ejercicios con su perro?
2.) ¿Disfruta saliendo al campo los fines de semana?
3.) ¿Su carácter es lo suficientemente firme como para ser severo con un cachorro de ojos suplicantes?
4.) ¿Es capaz de dar y recibir amor?
5.) ¿Está dispuesto a sacrificar un mínimo de dos horas diarias para salir de paseo con el perro?
6.) ¿Le gustan las razas alegres, juguetonas y, quizás, algo irresponsables?
7.) ¿Puede gastarse entre
30 y 60 euros mensuales en el mantenimiento de su perro?

Si ha respondido de forma afirmativa a todas las preguntas, no hay ninguna duda; el perro de sus sueños es un cocker.
 

 

 


Son diversas las opiniones acerca del origen de los spaniels: cada una presenta elementos probables, pero no pruebas; por tanto, sólo son hipótesis que se basan en argumentos increíbles.
Son perros que pertenece a los spaniels, palabra derivada de España, sin duda hace referencia etimológicamente a los "perros de agua" que se extendían en la península. El gran éxito de estos perros españoles a lo largo del siglo XIV se debe a su docilidad y afecto, que sorprendía a los cazadores acostumbrados a perros rápidos y agalgados.

Cains, profesor universitario en Inglaterra, se ocupó de catalogar los perros entonces conocidos en su país en un texto, escrito en latín, titulado "De canibus Britanicus" : para los perros de caza propuso una primera clasificación, relacionada con el tipo de trabajo llevado a cabo, dividiéndolos en "land spaniel" (utilizados para la actividad en tierra) y "water spaniel" (para la actividad en agua), y una descripción de spaniel con manto blanco, a veces manchado de rojo.
En el siglo XVII otros escritores nos señalan nuevas subdivisiones entre los spaniel: los land spaniel, fueron distinguidos en springing-spaniel, que forzaban la caza y pointing-spaniel que la mostraban; los primeros fueron diferenciados de nuevo, según la talla, llamando a los más pequeños cocking-spaniel por su habilidad en la caza de la becada (woodcock=becada). Dado que en aquella época faltaba cualquier organización que reglamentase la cría, a menudo los ejemplares, luego subdivididos según las aptitudes y las tallas, procedían de la misma camada. Ya a comienzos del siglo XVII, algunos toy, originarios de China o procedentes de Japón, aparecieron junto a los monarcas y los nobles ingleses. A comienzos del siglo XVIII el duque de Morlborough, en su castillo de Blenheim, recibió al parecer como regalo desde China dos spaniel de color blanco y naranja que representaron el punto de partida de su criadero.

Basándose en estos datos algunos autores consideran presumible que la aportación de sangre Blenheim (y en particular la del King Charles spaniel) en los spaniel de caza contribuyó a la formación del cocker. Los argumentos aducidos en apoyo de esta hipótesis son: los Blenheim de aquella época tenían talla, osamenta y pelo cercano al cocker, además estaban dotados de considerable fuerza y temperamento (como demostraron en la caza de la becada). En los cocker, hasta la primera mitad del siglo XIX, la caña nasal era bastante corta.
Esta característica, la selección la llevó a que la longitud del hocico se igualará con la del craneo. Algunos autores (ingleses) sostienen la tesis opuesta: los Blenheim descenderían de los cocker.
Sólo con las primeras exposiciones caninas, hacia 1870, comenzaron los intentos de clasificación de los spaniel, pero el término de referencia fue el peso de los ejemplares: esta primera experiencia no fue afortunada porque a veces perros de la misma camada competían en clases distintas (las categorías eran dos, por debajo y por encima de las 25 libras, es decir, de los 12 Kg).
Aun cuando, después de 1893, la denominación "cocker" fue aceptada por el Kennel Club inglés, podía darse que dos hermanos distintos por peso fuesen uno field spaniel y el otro cocker spaniel. Se introdujo la corrección en 1901, cuando la evaluación según el tipo sustituyó las anteriores.
Cabe reconocer a J. J. Farrow el mérito de haber producido el primer cocker moderno, un cocker que supo transmitir una impronta determinante a sus descendientes; se llamba Obo (nacido en 1879), era de color negro, más corto respecto a sus contemporáneos, a pesar de ser bajo sobre las patas (su altura en la cruz era de 31 cm). Su descendencia, de color negro, incluyó campeones como Lily Obo y Ted Obo. Pero la homogeneidad era difícil de obtener dado que el límite máximo de los 12 Kg, aun en vigor, dificultaba el alcance de uniformidad de tipo, de proporciones armónicas y de robustez adecuada.
Mientras tanto a las exposiciones se les unieron las pruebas de trabajo; la primera, reservada a los spaniel, se organizó en 1889 en Sutton Scarsdale (Inglaterra), en la finca de W. Askwright, quien desempeñó además la función de juez: entre todos los spaniel resultó vencedor precisamente un cocker, Stylish Pride, criado por Sharpe.
Importancia fundamental para el desarrollo sucesivo de la raza tuvo la fundación, en 1902, del Cocker Spaniel Club, que procedió a redactar un primer estándar basado en el tipo. En este mismo período, el Kennel Club inglés estableció la obligatoriedad de la inscripción en los libros de origen para la participación en las exposiciones caninas, y la Kennel Gazette se encargó de publicar cualquier noticia que afectase a la cría (venta, cambios de propiedad), a fin de poner freno a la incorrección de criadores y expositores.

En los primeros años del siglo XX, período de rápida evolución del cocker, cabe recordar algunos ejemplares que representaron momentos importantes en la modificación morfológica de la raza:
- Ch. Jetsam Bowdler, hembra negra nacida en 1903, que impresionó en la Exposición de Cruft, presentada por su criador De Courey Peele, por su compacidad, la mayor altura de las patas y la desenvoltura del movimiento.
-Ch. Galtrees May, hembra negra nacida en 1910 y criada por Soway: ejemplar bien proporcionado, de robusta osamenta, que dominó en las exposiciones durante mucho tiempo.
-Ch. Invader of Ware, semental azul-ruano criado por Lloyd, ya bastante cercano al tipo actual. Fue el afijo "Of Ware", quien influenció de manera decisiva en la mejora y definición de la raza. Llegó a conseguir con sus cockers el título de Best in Show de Crufts en nada menos que seis ocasiones, éxitos que propiciaron en gran medida la popularidad que hoy tiene la raza.

El cocker no fue tomado en serio en su país de origen al menos por la élite de los cazadores. Después las cosas cambiaron de forma radical: el Kennel Club registró más de 14.000 ejemplares por año, lo que lo coloca en el sexto lugar de las razas favoritas. Su gran éxito lo ha alcanzado más como perro de compañía que como perro de caza. Después de los años 60, la vocación principal del cocker era la de habitar la casa con o sin jardín.



 

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